Los obstáculos empiezan a surgir incluso antes de subir al avión, faltan papeles!
La primera sorpresa llega en el mostrador de embarque en Barcelona (no era posible en mi caso hacer el check-in online aún llevando únicamente equipaje de mano), en el cual me enteré de que era imprescindible un papel burocrático más, el Suda Vidha, el cual concede la web de turno del gobierno Indio. Yo, al igual que otros pasajeros, tuvimos que pelearnos con el móvil hasta conseguir el dichoso GRANTED y enseñarlo en el mostrador.
También fue necesario un trámite más, la confirmación de que el visado había sido concedido, que resulta que no es el formulario de visado en sí mismo que yo llevaba. Esto lo pidieron tanto en el embarque en Helsinki como a la llegada a Bombay en el control de pasaportes.
Ninguno de estos comprobantes fueron necesarios para una pareja de amigos que viajaron a India sólo 10 días antes, para que os hagáis una idea de la arbitrariedad en los requerimientos.
Sea como fuere, a Bombay llegúe finalmente.