Respira hondo, la lista de tareas es larga y difícil.

Después de unos largos pasillos que recorrimos con un rickshaw interno, llegó el control de pasaportes, en cual me pasé más de media hora entre comprobaciones, fotografías y papeles.

A la salida lo primero que hay que conseguir es algo de divisa local, pero no demasiada porque la comisión en el tipo de cambio es abusiva, un 9%! La otra posibilidad es sacar dinero de un cajero, pero convenientemente ninguno de los dos que hay justo al lado de los mostradores de cambio tenían efectivo disponible, y los probé ambos. También hay más cajeros de diferentes bancos en la parte exterior del aeropuerto, pero tampoco quería empezar a probar cajeros delante de todo el mundo para ver cuál me ofrecía mejor cambio o si tenían dinero disponible. Eso sí, en algunos había el cartel de limitación de retirada de 10.000 rupias. De momento desconozco las comisiones, así que decidí cambiar una pequeña cantidad en los mostradores para pasar el trámite e investigar el mejor modo de llegar a la ciudad.

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En este punto, es importante fijarse en los carteles de anuncio de transporte, porque sabes de antemano que los taxis te van a intentar timar en cuanto salgas de la puerta del aparcamiento. Y efectivamente, un cartel indicaba que el autobús 8819 resulta parar en “Gateway of India”, muy cerquita de donde se supone que tengo reservada la primera noche de hotel y zona donde usualmente van a parar la mayoría de turistas, con el precio bien visible a 175 rupias. El problema es que para llegar a la parada de autobuses hay que pasar por toda el enjambre de taxistas, y sin saber todavía donde está exactamente la parada, pues te van a abrumar más pronto que tarde. 20 dólares (1600 rupias) de oferta me ofrecían por llevarme. Aquí lo mejor es preguntar sólo a los uniformados (si es que os entendéis claro), porque taxistas y conductores varios no te van a responder honestamente como es lógico. Una vez en la parada… sorpresa! Se puede pagar el tique de bus con tarjeta, tal vez no hubiera sido necesario que cambiara, aunque no llegué a comprobar si la tarjeta funcionaba porque ya llevaba moneda local.

En este punto he de decir que aunque algo pesados, la mayoría no son demasiado molestos o insistentes, especialmente cuando les comentas lo del precio del bus. De todos modos, si os interesa ir algo más rápido (que no necesariamente cómodos) podéis coger un taxi por entre 500-600 rupias, que es lo que cuesta de forma generosa. Triplicar o cuadriplicar el precio de inicio en regateo es lo usual para los turistas. Para todo. Estáis avisados.

El viaje en autobús es fantástico. Tienes la oportunidad de hablar (es una forma de decirlo) con varios locales mientras ves las vistas de la enorme y desigual ciudad de rascacielos rodeados de slums (barracas). No voy a poder contarlo todo aquí porque me llevaría demasiado tiempo, pero decir que vale la pena coger el autobús y hablar con personas que no se limitan a querer sacar el máximo provecho económico de ti (que te encontrarás muchísimas) y las historias que cuentan y las cosas que te enseñan no tienen precio. Muy recomendable como primer contacto.

El tema del alojamiento requeriría todo un libro de explicaciones, pero me limitaré a decir que el mío estaba ya ocupado (una larga historia) y tuve que recurrir a uno de los numerosos “agentes de viaje”, “conseguidores” o directamente “timadores” que sin duda se te van a presentar. Esto ya es cuestión de paciencia y suerte, pero finalmente acabé en una habitación razonablemente decente en un edificio destartalado justo encima del “mercado” por 1500 rupias.

Para el cambio de divisa, aunque puede costar un poco más al principio conseguirlo, se trata de localizar una tienda de cambio pobremente señalizada o no señalizada en absoluto, donde después del comentario “change”, el encargado te dirigirá hacia trasfondo de la tienda, donde se dará la transacción de un modo más discreto, fija a 80 rupias por euro sin mínimos ni pasaporte necesarios, de modo casi clandestino, incluyendo puerta en la trastienda de donde el encargado saca el dinero… Ah! Qué buenos estos turbios negocios… De todos modos, solo hace falta pasear por el mercado para que más pronto que tarde alguien te susurre el ofrecimiento de cambio de moneda, o incluso más fácil aún, preguntar al gerente del hotel donde te alojas, que casi seguro te dirigirá a la misma persona que te susurraba en la calle. Así funcionan las cosas. Es el mejor tipo de cambio que vas a conseguir.

Largo me está quedando el post, pero falta comentar lo de la tarjeta SIM: Imprescindible y complicada de conseguir exclusivamente por tu cuenta, ya que es necesario cierto papeleo online en el que no vale la pena perder demasiado tiempo por ahorrarte 5 euros. Aprovecha las personas que has conocido y con las que ya has entablado una relación “comercial” para dejar listo el asunto. A mí el plan de recarga (sin sim) de 299 rupias (1.5 gb al día y llamadas ilimitadas) me costó 750 rupias (sim y papeleo incluido), válido por 28 días.

Otra historia que contar es el tema del transporte local (requiere un libro) y el de transporte entre ciudades (requiere 3 libros) asunto que a fecha de 20 de agosto no tengo del todo resuelto y que tal vez algún día cuente por aquí. Pero es especialmente difícil, ya os lo digo.

Por supuesto, aproveché también el día para visitar el famoso Hotel Taj Mahal, el “centro histórico” y empezar a probar algo de comida callejera. También una cena ligera en un pub irlandés.

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Hasta la próxima, que no se cuando será porque tiempo para escribir no me sobra.